Eloy Frenández Porta, Paris Hilton y el mismísimo Rey Lear (la sublimación kitsch del Reality)

En su magnífico €®O$, La superproducción de los afectos (Anagrama 2010) , Eloy Fernández Porta alude al episodio final del delirante reality show Paris Hilton´s BBF (British Best Friend).  Para Frenádez Porta, la puesta en escena shakesperiana culmina con una extrapolación del momento-mito en el que el Rey Lear reúne a sus hijas para elegir a su heredera.  A partir de aquí establece determinadas analogías entre ambos procesos de selección/casting que le sirven de argumentario en su luminosa reflexión sobre el mercado de los afectos                                                                                                      Más allá de las ideas centrales que han inspirado la obra de Fernández Porta subyace una cuestión estética, en mi opinión de máximo interés, que resumo en esta propuesta:

La Televisión y el Cine parecen autosometerse a un proceso de intercambio de disfraces. Mientras lo televisivo, telediario incluido, viaja hacia lo ficticio-teatral, lo cinematográfico se nos presenta, cada vez más, como documento.

La entronización de baratillo de Paris Hilton, simulando ser ella misma y no su personaje, se envuelve de clasicismo kitsch en un intento paralelo de apropiación del universo escénico de Barbie. Paris muta así en la muñeca-actriz que toda niña quiso ser. Ambas parecen compartir un pasado tórrido y un mismo cirujano plástico.  Ambas quieren ser tu amiga. Paris, al igual que Barbie,  vive en un mundo falsificado que se ofrece como premio.

La escenificación de todo ello en Paris Hilton´s BBF nos remite a lo teatral, a lo de “quita y pon” , al falso terciopelo, al contrachapado, al mármol de corcho. Las concursantes que aspiran a ser la mejor amiga británica de Paris Hilton se convierten en actrices de reparto cuyos pasados oscuros pugnan por la redención al igual que lo hacen los personajes fronterizos de Clint Eastwood. Esta redención ante la reina de la simulación porno se nos ofrece como una trama shakesperiana con sus ingredientes tradicionales: traición, celos, destino, épica, maldición, honor, mentira, verdad…  Pero además se nos adorna con todos los clichés de la historia de la tramoya escenográfica. Por si fuera poco, se introduce una intención declamativa en la interpretación de los personajes que nos aleja de todo realismo y nos devuelve a un estado de afectación pre-Stanislavski.

Si has leído el libro de Fernández Porta (premio Anagrama de Ensayo 2010) y/o este post puedes ver tranquilamente todas las temporadas de Paris Hilton´s BBF sabiéndote redimido por Shakespeare

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